En su prefacio podemos leer, como presentación al libro:
Las actuales Artes Marciales son aquellas disciplinas
formativas que tienen su origen en antiguas artes guerreras orientales
tradicionales, que se rigen por un estricto código ético inspirado en la
filosofía oriental, ya sea budista, taoísta, sintoísta, etcétera y buscan,
además de un conocimiento defensivo y de una formación física eficaz, un
autoconocimiento y un Camino de superación personal[1]. Entre ellas podemos encontrarnos las
siguientes artes: Kárate, Taekwondo, Kung-fu Tradicional…
Los Deportes de Combate son aquellas modalidades
deportivas consistentes en el enfrentamiento de dos competidores con unas
reglas comunes que pelean entre sí. Entre los más conocidos están:
Full-Contact, Kick-Boxing, Savate, Sanda, Thai-Boxing…
Los Sistemas de Combate Táctico[2] son aquellos métodos usados por los
militares, escoltas o cuerpos de seguridad (ya sean privados o públicos), para
ser usados en el caso de un enfrentamiento a mano vacía, esto es, combate
cuerpo a cuerpo, que son complementarios al uso de las armas de fuego. Entre
algunos de estos métodos están: el Kapap y el Krav Maga, ambos con origen
hebreo.
Mientras que los Sistemas de Defensa Personal son
aquellos que codifican una serie de métodos que buscan la defensa personal sin
armas o con armas blancas o de madera, con el fin exclusivo de ser eficaces en
el caso de un enfrentamiento físico callejero y poder salir lo más indemnes
posible de la desafortunada situación.
Ambos ”Sistemas” son dos caras de una misma moneda
que personifican a los Sistemas de Autodefensa, pues tanto los Sistemas de
Combate Táctico como los Sistemas de Defensa Personal no dejan de ser sistemas
de autodefensa, esto es, sistemas que dotan a sus practicantes de las
herramientas con las que poder repeler una agresión.
Hay que aclarar que tanto los Deportes de Combate
como las Artes Marciales son diferentes a los Sistemas de Combate Táctico o de
Defensa Personal pues, aunque muchas tácticas y técnicas puedan ser similares
el objetivo es lo que diferencia a cada uno de ellos, ya que (entre otras
cosas) el objetivo físico de las Artes Marciales busca neutralizar a su
oponente u oponentes, cosa que también ocurre con los Sistemas de Combate
usados por las fuerzas de seguridad, mientras que los Sistemas de Combate
usados por las fuerzas militares lo que buscan es acabar con los enemigos; todo
ello es distinto a los Deportes de Combate que lo que buscan es enfrentar a dos
personas en un entorno seguro y con una rígida y adecuada reglamentación que
les protege de las lesiones y daños graves con un motivo lúdico y competitivo,
cosa que también ocurre con los Deportes Marciales, esto es, las modalidades
que personifican el aspecto deportivo y competitivo de ciertas Artes Marciales.
De todas formas,
como ya he indicado con anterioridad, en todos los casos, ya sean Artes
Marciales, Deportes de Combate o los diversos Sistemas autodefensivos, aquellos
que se dedican a la enseñanza deben tener conocimientos pedagógicos, que es de
lo que trata la presente obra.
¿Cómo llamar a
aquel que enseña? Aunque el término moderno que más se le adecua es el de
pedagogo, con carácter general se puede hablar del institutor o instructor, si
es hombre, o institutriz o instructora, si fuera mujer, esto es, “aquel –o
aquella- que instruye”. Instruir, del latín “in-struere”, significa “amontonar en el interior”, esto es, enseñar
o adoctrinar, o lo que es lo mismo, informar o comunicar sistemáticamente ideas
o conocimientos, por lo que el término instructor o institutriz alude a aquella
persona que instruye, forma, enseña, educa, adiestra e ilustra a alguien, ya
sea este “alguien”, individual o colectivo, esto es, siendo el beneficiario de
sus conocimientos una persona o varias. En la presente obra, habitualmente,
emplearé el término instructor, educador o docente, aunque en su capítulo
cuarto, haré algunas aclaraciones con respecto a ello.
Todo aquel que
desee impartir clases de cualquiera de las disciplinas reseñadas, para poder
transmitir adecuadamente sus conocimientos, debe estudiar una pedagogía
adecuada y enfocada a la transmisión de sus enseñanzas, por lo que esta obra
será indispensable en su biblioteca como obra de consulta después de haber
estudiado su contenido.
Para aquellos que
se quieren preparar para ser profesores y, con el tiempo, maestros, las
distintas federaciones y
asociaciones marciales preparan textos formativos metodológicos para adecuarlos
y equipararlos a los estudios de Educación Física Deportiva, haciendo que
aquellos que enseñan, comenzando por el título de Monitor, lleguen a ser
Entrenadores deportivos (ya sean a nivel regional como nacional),
equiparándolos a los títulos deportivos de Técnico Deportivo Elemental, de Base
o Superior dependiendo del nivel[3]. Los instructores así formados podrían
decir que esta obra no les hace falta, pues ya tienen los conocimientos
suficientes como para impartir clase…, puede ser, pero estoy completamente
seguro que en esta obra se tratan conocimientos de los que adolecen, pues los
manuales a los que me he referido tienen una grave desventaja… son deportivos,
cuando las Artes Marciales no son deporte, aunque así sean conceptuados por los
organismos gubernamentales y puedan tener un aspecto deportivo o competitivo;
las artes marciales en realidad son cultura, con unos valores y conocimientos
más amplios que los meramente deportivos los cuales no son tratados en los
citados manuales. Por ello, si quieren estar preparados adecuadamente deberían
asimilar también todo lo encerrado en esta obra[4].
Los entrenadores de Deportes de Combate moderno
también agradecerán la obra que tienes en tus manos, pues, salvo honrosas
excepciones, no han sido debidamente formados e informados. Hay varias
federaciones y asociaciones de Deportes de Combate (como puede ser la
Federación Española de Boxeo) que también tienen manuales de formación de los
diferentes estratos de jerarquía de docencia[5], pero estos también adolecen de muchos de
los conocimientos psicológico-pedagógicos incluidos en la presente obra.
Pero, sobre todo, aquellos que más valorarán esta
obra son aquellas personas que han desarrollado un nuevo sistema o estilo[6] marcial, deportivo o de autodefensa, los
cuales adolecen de los conocimientos que se hallan en esta obra, o que los
tienen pero no han sabido estructurarlos o desarrollarlos adecuadamente, los
cuales deben conocer y trasmitir a sus discípulos, transformando esta obra en
uno de los manuales que deberían transmitir a sus representantes e instructores
para continuar su obra, teniéndola en todo momento como referencia.
En cualquier caso, todo aquel que algún día quiera
trasmitir sus conocimientos, ya sean marciales, deportivos o de autodefensa,
debería tener este libro como “obra de cabecera”, esto es, como manual que
encauce o inspire sus clases, incluso habiendo estudiado los manuales de
formación que suministran las distintas federaciones o asociaciones cuando los
aspirantes a los distintos niveles jerárquicos de entrenador pagan la cuota de
formación y examen, pues en esta obra percibirá otro punto de vista sobre la pedagogía
que seguramente no conoce.
Determinando el contenido de la presente obra, diré
que en ella se expone y analiza todo aquello que debe saber un profesor de
Artes Marciales, Deportes de Combate y Sistemas de Defensa Personal, en cuanto
a pedagogía, por lo que, para una mejor comprensión, la dividiré
estructuralmente en capítulos perfectamente definidos que, como ya he indicado,
deberán ser perfectamente estudiados y asimilados por todo aquel que algún día
desee enseñar y por todos aquellos que ya enseñan pero que pueden mejorar sus conocimientos
pedagógicos, pues expondré diversos aspectos de la pedagogía, y de la
metodología que encierra, que son poco conocidos, o que los instructores y sus
formadores no han tenido en cuenta. Por ello, el contenido de los diferentes
capítulos será el siguiente:
- “La identidad marcial”,
que servirá como preintroducción para tener claros ciertos conceptos
vitales sin los cuales no sería posible iniciar una enseñanza clara y
eficaz, distinguiendo las Artes Marciales del resto de disciplinas afines
tratadas en la presente obra.
- “Introducción” concreta
de la obra, en la cual se estudiarán temas como: los problemas de la
enseñanza, los sujetos y el objeto que intervienen en la enseñanza, los
conocimientos que deben impartirse en cada una de las disciplinas que se
tratan en la presente obra (las Artes Marciales, los Deportes de Combate y
los distintos Sistemas de Autodefensa).
- “El Alumno”. En este
capítulo se estudiarán todos los factores que influyen e intervienen en el
proceso de enseñanza, recordando siempre que el enseñante debe averiguar
las mejores virtudes de su pupilo[7] y potenciarlas, así como paliar, o
al menos minimizar, sus defectos.
- “El Instructor”. En
cuyo capítulo se estudiarán las diferencias existentes entre profesores,
entrenadores y maestros, así como todos los requisitos que deben tener
cada uno de ellos.
- “La psicología del
aprendizaje”, que ayudará al educador a ser más efectivo en la
transmisión de sus conocimientos, analizando los diferentes tipos de
aprendizaje. Además, el educador deberá tener siempre presente que la
preparación psicológica es vital para el ejercicio de su labor, pues
deberá instruir a sus pupilos en el control de sus pensamientos, emociones
y conductas, entrenándole también en motivación y confianza, así como en
concentración.
- “El proceso de enseñanza”,
en el que, apoyándome en los conocimientos expuestos en el capítulo
anterior, indico todo lo referente al aprendizaje y transmisión de
conocimientos y como realizarlo de forma óptima.
- “Los inicios del alumno”.
Aquí analizaré, entre otros temas, los motivos que llevan a una persona a
iniciarse en la disciplina enseñada, diferenciando la motivación que
pudiera tener un neófito de la que pudiera tener aquel que tuviera
experiencia previa en otra actividad afín, indicando además los errores
más frecuentes que pudieran darse en ellos.
- “Alumnos con tratamiento
especial”. En este capítulo se analizarán las especiales
características y necesidades que tienen dichos alumnos, teniendo en
cuenta aquel que les instruye que, cuando se trate de alumnado joven, esto
es, niños y adolescentes en fase temprana (hasta los dieciséis años), no
deberá centrase únicamente en el rendimiento deportivo, tomando las
distintas disciplinas como actividades físicas, sino que deberá encauzar
el desarrollo del joven como persona, educándole en valores, y exigiéndole
que no contravenga las normas, ya sean estas deportivas o marciales (como
se verá en su momento). Además, se tratarán las dificultades que tendrá el
docente ante personas discapacitadas, ya sean físicas, psíquicas,
sensoriales o intelectuales, dando las pautas a seguir para que la
comunicación y enseñanza sea óptima en cada uno de los casos.
- “Las clases infantiles”.
Es tan importante y tiene tantas dificultades la enseñanza a los niños que
le dedico un capítulo en exclusiva especializado en este importante sector
del alumnado.
- “El entrenamiento lúdico”.
El juego es parte importante dentro de la actividad infantil, y por ello
debe ser tratado como parte de la enseñanza; una parte importante que debe
ser comedida, esto es, que no se le vaya de las manos al educador, pues si
no se midiera bien su uso el alumnado podría intentar abusar de su uso
durante el entrenamiento, lo cual es contraproducente. Además, el
entrenamiento lúdico podrá usarse también en las clases impartidas al
alumnado adulto, pues, como se estudiará en este capítulo, tiene su
componente pedagógico.
- “El sistema de gradación”.
En este capítulo se analizarán los distintos tipos de jerarquía y
gradación existentes en las distintas disciplinas, que regulen la
evolución tanto del alumnado como del profesorado, y la necesidad que hay
de ello.
- “La enseñanza en cada grado”.
Una vez visto en el capítulo anterior la necesidad de algún tipo de
gradación, en este se orientará a los docentes como deberían trasmitir sus
conocimientos, dependiendo del grado que tengan sus pupilos, y dependiendo
si se aplica a Artes Marciales, Deportes de Combate o los distintos
Sistemas de Autodefensa existentes.
- “La enseñanza a los
Cinturones Negros”. Aquí se estudiarán los aspectos psicológicos,
técnicos, tácticos… que deberían trasmitirse a estos discípulos avanzados,
educándoles en el pensamiento que alcanzar este grado es simplemente un
primer paso de un largo y edificante camino.
Como puede verse, por la enumeración de los diferentes capítulos de la presente obra, el educador deberá tener una instrucción multidiscipinal que incluya formación física, técnica, táctica, psicológica y anímica entre otros muchos métodos pedagógicos. Los apartados físicos, tácticos y técnicos son la materia de otras obras, ya que aquí se estudiarán los apartados más formales y precisos de la pedagogía.
Solo me queda estimularte a que no sólo leas la presente obra, sino que además la estudies hasta comprenderla profundamente y la asimiles intensamente, para que puedas poner en práctica su contenido durante la instrucción de tus clases, para que éstas marquen la evolución de tus alumnos y discípulos en la búsqueda de la excelencia.
Me gustaría hacer un pequeño inciso antes de continuar, para dejar algunos conceptos claros respecto a diferenciar los distintos niveles existentes dentro de las diferentes disciplinas marciales y deportivas que trata la presente obra. Antes todo, alumno es cualquier individuo que llegue a aprender de un docente, mientras que el discípulo es aquel alumno que, además de aprender de él, desarrolla un vínculo emocional compartido. Me gustaría hacer un símil para mostrarte algo: en un río puedes navegar superficialmente, nadar manteniéndote a flote, bucear permaneciendo inmerso en sus aguas, pero lo importante es formar parte del río, fundirte con él y nutrir sus aguas al tiempo que te haces más grande, lo mismo pasa con el mundo marcial… Llama río a la disciplina practicada, y a sus aguas todo el conocimiento que atesora el docente, que es adquirido por aquellos a los que lo trasmite mediante el aprendizaje y el entrenamiento sus clases. Aquellos que se acercan a aprender, los alumnos, navegan por sus aguas de forma superficial, siendo mojados por el saber, pero sin adentrarse todavía en las aguas del conocimiento. Aquellos que van comprendiendo, los discípulos, se dedican a nadar en el conocimiento, avanzando en las aguas. Con el tiempo, aquellos que llegan al ansiado grado de Cinturón Negro, se atreverán a bucear cada vez más profundamente en el conocimiento, explorando nuevas posibilidades y acercándose de vez en cuando a la superficie para nadar junto a aquellos que aún no han profundizado y les guían con su ejemplo a bucear y profundizar (esos son los profesores). Y, con el tiempo, el buceador llegará a ser parte del río, fundiéndose con él y comprendiendo lo aprendido y asimilado; estos son aquellos que alcanzan la maestría y nutren al río (aportando al conocimiento común el suyo propio, fruto de sus experiencias y conclusiones), formando parte de él y, por ello, transcienden la humanidad haciéndose referentes de su disciplina de elección, haciéndola más grande y respetada en la medida que ellos son grandes y respetados. Tras ello, solo algunos de estos maestros alcanzan tanta magnitud que no solo son valorados por los suyos, sino que son respetados y apreciados por toda la comunidad marcial y deportiva, al aportar valores y conocimientos que sirven para todos; estos pocos son los llamados Grandes Maestros.
No quiero terminar este prefacio sin expresar mi
agradecimiento al lector que haya comprado esta obra, pues es una forma de
reconocer el esfuerzo de este humilde autor, que ha invertido más de quinientas
horas en su redacción, corrección e ilustración, reflejando miles de horas de
experiencia docente. Desgraciadamente, en los últimos tiempos se ha instaurado
en esta sociedad la “cultura” del “robo” intelectual, ninguneando la labor de
los autores, que vemos como nuestra obra, fruto de nuestro esfuerzo y sacrificio,
la disfrutan miles de personas que no han comprado el libro, por lo que no
podemos recibir nuestro justo derecho de autor, aunque sea poco, simplemente
porque unos “lectores” la han puesto en circulación de forma fraudulenta al
copiarla indecentemente en PDF u otros medios. Esta falsa “cultura del todo
gratis” va a acabar con la producción intelectual, pues ¿para qué esforzarnos
si ni siquiera cubrimos gastos? ¿cómo vamos a vivir de nuestro esfuerzo? Cuando
ya no haya libros ¿qué harán entonces los lectores? Lo siento, amable lector, tú
no tienes la culpa, pero es bueno que sepas lo que ocurre y abanderes, o al
menos apoyes, una campaña en contra de aquellos que hacen del robo intelectual
su indecente ocupación. Yo, además de escribir y publicar, cuando necesito un
libro lo compro, de esta forma, aunque sea poco, contribuyo al fondo pecuniario
del escritor, es una forma de valorar su esfuerzo y su talento. Nuevamente,
muchas gracias.
F. Javier Hernández (Madrid, 2021).
ooo000ooo
[1].- Otra forma de decirlo sería: las Artes
Marciales son aquellas disciplinas formativas donde se enseña a sus
practicantes a enfrentarse a oponentes que les ataquen injustamente, que les
dota de conocimientos que pueden llegar a ser letales y que además busca la
formación emocional del individuo mediante la práctica de técnicas con
potencial para dañar, en donde en principio todo está permitido para acabar con
el agresor, pero que les dota de una especial mentalidad que hace que su
objetivo sea neutralizar al posible enemigo en lugar de acabar con él.
[2].- Los Sistemas de Combate Táctico son
denominados por diversos términos dependiendo de quienes los emplean, por
ejemplo: Defensa Personal Policial, Defensa Personal Operativa o Militar,
etcétera.
[3].- En España, según la nueva normativa, algunas
federaciones identifican el título de Monitor de (por ejemplo) Kárate con el
título de Técnico Deportivo Elemental, el de Entrenador Regional con el título
de Técnico Deportivo de Base y el de Entrenador
Nacional con el de Técnico Deportivo Superior. Los citados títulos están
certificados por la Escuela Nacional de Preparadores de las distintas
Federaciones acogidas al Consejo Superior de Deportes, y dan lugar a la
obtención de los correspondientes títulos oficiales deportivos expedidos por el
Ministerio de Educación y Ciencia o la Comunidad Autónoma competente, que se
encuentre en pleno ejercicio de sus competencias educativas.
[4].- Para tener más clara la diferencia entre las
diversas Artes Marciales y el resto de las actividades físicas mencionadas en
este “Prefacio”, aconsejo leer el
capítulo primero del libro (dedicado a ”La
identidad marcial”), que sirve como preintroducción al resto de la obra,
pues si los pedagogos no tuvieran claras estas diferencias no podrían informar
claramente a sus pupilos, ya que la transmisión de la información y el
conocimiento, para ser perceptible y comprensible, debe estar primero segura e
inequívoca en la mente de aquel que los trasmite, pues de no serlo la
información resultaría viciada y, por tanto, incompleta y confusa, en suma:
ineficaz.
[5].- Los niveles jerárquicos en la Federación
Española de Boxeo son: Monitor, Preparador Autonómico y Preparador Nacional.
[6].- Llegados a este punto debería aclarar un par
de conceptos que pueden ser malinterpretados: “sistema” y “estilo”, que suelen
confundir a la mayoría de los neófitos e incluso a muchos expertos, pues,
aunque puedan ser sinónimos, tienen unos matices que marcan la diferencia.
El término “sistema” implica un conjunto ordenado
de reglas, principios, estructuras y procedimientos que tienen relación entre
sí y regulan el funcionamiento de un grupo o colectividad. Es el caso de los
sistemas de autodefensa civil, militar y policial, en los cuales se desarrollan
una serie de técnicas defensivas específicas para cada uno de ellos.
Mientras que el término
“estilo” implica un conjunto de
rasgos peculiares que caracterizan una cosa, una persona, un grupo o un modo de
actuación, que le confieren una personalidad propia y reconocible. En el caso
de las Artes Marciales hablaremos de “estilos” o “escuelas” en las que se
desarrollan prácticas cuyo objetivo es defender la integridad física propia o
ajena mediante unas técnicas codificadas, enfocadas mediante una táctica y una
estrategia particular y regidas por un código de conducta que regula la
actuación de sus practicantes. La diferencia entre los diferentes “estilos” y
“escuelas” viene dada por las características propias que los hacen
reconocibles y que principalmente vienen dadas por los principios, fundamentos
y conceptos en lo que se asientan, ya sean físicos (forma de desarrollar los
movimientos técnicos) o conceptuales (por ejemplo, los conceptos filosóficos en
los que se asientan),o una mezcla de ellos.
La diferencia está
clara, cuando nos refiramos a un nuevo “arte” de defensa personal, hablaremos
de Sistema; mientras que, si es un “arte” que implique no sólo técnicas
defensivas sino también el estudio tradicional de sus principios filosóficos y
valores morales, hablaremos de un nuevo estilo o escuela marcial.
[7].- El pupilo es otra forma de nombrar al alumno
o estudiante cuando se hace con respecto de su educador.

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