En su prefacio podemos leer, como presentación al libro:
Todo comienzo tiene un origen y, antes de comenzar a desarrollar la presente obra, me gustaría desvelar su génesis, esto es, desearía informar sobre los antecedentes que tuvieron lugar para decidirme escribir una obra de estas características.
Lo primero que debo indicar es que soy maestro en artes marciales desde hace muchos años, y esto supone no solo trasmitir a los alumnos los “secretos” [1] de la técnica, la estrategia, la táctica… de estas artes de combate y autodefensa, no, todo maestro debe trasmitir también valores morales a sus alumnos y darles las herramientas para que ellos mismos reflexionen sobre la verdad de la vida, para que construyan el edificio de sus vidas con sólidos cimientos morales que logren elevarles por encima del resto de la sociedad, convirtiéndoles en defensores de la verdad y haciendo de cada uno de ellos una persona que marque la diferencia, esto es, que aporte positividad, comprensión y ayuda a los demás.
En mis clases de artes
marciales está presente mi filosofía de vida desde prácticamente su comienzo,
en 1980; tras el tradicional y pertinente saludo inicial, siempre he comenzado
la clase con una frase, máxima, cita o comentario motivante, algo sobre lo que
debieran pensar mis alumnos, les hiciera reflexionar y, con ello, les impulsase
a crecer como personas.
Creerás que he cometido
un error de redacción al hablar en una misma frase de “pensar” y “reflexionar”
al ser sinónimos, pero debes darte cuenta de algo muy importante, a estos
términos los diferencia un matiz importante: “pensar” implica tan solo una idea
o una representación de un objeto o realidad en la mente, mientras que
“reflexionar” implica además tomar el asunto en consideración, analizándolo
profundamente para comprenderlo en profundidad, con el fin de formarse una
clara opinión y tomar una decisión acertada sobe el tema en cuestión. Pondré un
ejemplo: yo puedo pensar en un plátano, tener una clara representación gráfica
en mi mente, pero si quiero saber porque ha aparecido encima de la mesa si yo
no lo he puesto ahí, debo “reflexionar” para hallar la respuesta (por ejemplo:
lo ha puesto mi pareja por si tenía hambre). Creo que ahora comprenderás el
matiz.




