jueves, 22 de enero de 2026

EXTRACTOS DEL LIBRO: "El cómic de Artes Marciales en España".

 En su prefacio podemos leer, como presentación al libro:

Hace muchos, muchos años, en un quiosco muy cercano, había un expositor de cómics (historietas o tebeos, como les llamábamos en aquella época y en aquel universo del recuerdo) en el que a partir de cierto día una colección brilló con luz propia, una colección que llenó las expectativas de miles y miles de aficionados a diversos aspectos del Arte: literatura, grafismo, artes marciales..., el protagonista de la colección era: Shang-Chi, el hijo de Fu-Manchú.

Esta colección llegó a nuestras tierras gracias al buen hacer de Ediciones Vértice[1], que ya nos había descubierto las excelencias de los cómics Marvel, que tan buenas horas nos llenaron y aún nos llenan, gracias ahora al excelente trabajo editorial de Planeta DeAgostini[2]. La citada y llorada Editorial Vértice incluyó las andanzas de Shang-Chi, Maestro de Kung-fu, dentro de una colección de cómics en cuyas páginas también aparecían diversas historias de otros héroes del cómic marcial, de los cuales hablaré en la presente obra. La colección de cómic, en blanco y negro y portada a color, se llamaba: "ARTES MARCIALES", y pertenecía a una línea editorial en la que se incluían colecciones que estaban fuera de las series normales de superhéroes, que se llamaba: "RELATOS SALVAJES". Pero ¿dónde empezó todo?



A principios de los años setenta tuvo lugar un gran bum por las artes marciales, fruto de las películas que nos venían de oriente vía Hong Kong. Actores como: Wang Yu, Roy Chiao, Yang Sze (conocido en la actualidad como Bolo Yeung), Samo Hung, Jackie Chan, Li Lianjie (llamado en la actualidad, en occidente, Jet Li), Lia Chui Hui (también conocido como Gordon Liu), Tang Tao Liang, Huang Li Jen, Michelle Khan (conocida actualmente como Michelle Yeoh), Nora Miao, Ángela Mao..., y sobre todo, el gran Bruce Lee, que hacían las delicias de los aficionados de todo el mundo. En todo oriente y occidente los jóvenes acudían en masa a las salas cinematográficas y paladeaban con fruición escenas en las que esforzados héroes, sin más armas que su propio cuerpo (a veces con palos, espadas, sables, lanzas...) debían enfrentarse al mal y a un enemigo superior, virtualmente invencible; después de un argumento insípido y un guion soporífero, en la mayoría de los casos, lograban alzarse con la victoria después de noventa minutos de combates sin fin, llenos de extraños y espectaculares golpes.

Lógicamente, en todo el mundo, todos los jóvenes quisieron aprender estas letales técnicas de autodefensa y comenzaron a acudir en masa a gimnasios en donde les enseñaran esta “extraña” forma de luchar, la cual, creyeron, sería muy fácil de aprender; cuando estos "esforzados luchadores" comprendieron que el llegar a ser Maestro de Artes Marciales no era cosa de pocos meses sino de muchos años, empezaron a desanimarse y los anteriormente llenos gimnasios comenzaron a dejar huecos para recibir en su seno a los auténticos y concienciados artistas marciales, que con los años llegarían a ser Maestros. Muchos fueron los llamados, pocos los elegidos, y menos aún los recompensados con el conocimiento.

Los aficionados a estas películas de artes marciales, que además eran entusiastas consumidores de cómic, no sólo ansiaban esperar a los próximos estrenos cinematográficos, sino que ansiosamente deseaban que apareciera una colección de cómic que reflejara esas artes marciales que eran tan idolatradas. Las primeras apariciones de golpes marciales (sobre todo alguna patada pésimamente dibujada, técnicamente hablando, y el llamado "golpe de conejo", usado hasta la saciedad y propinado con el canto de la mano) se dieron en colecciones de detectives, espionaje, "hazañas bélicas"... y, sobre todo, en las colecciones de superhéroes (por ejemplo con el personaje Karate Kid, dentro de la colección de la DC Cómics: “Legión de Superhéroes” (“Legion of Super Heroes”), que llegó a tener colección propia paralela a la anterior, y que, aunque entrañable, no superaba el listón técnico más bajo).

No fue hasta la aparición de Shang-Chi, el Maestro de Kung-fu, en su propia colección (“Master of Kung Fu”), cuando aparecería el genuino cómic de artes marciales, donde un hombre normal y corriente, sin ningún tipo de superpoder, luchaba contra el mal, representado por otros hombres iguales a él. El gran hallazgo de la colección de Shang-Chi, y lo que la hizo destacar del resto de las colecciones que empezaron a florecer (y marchitarse) en el universo del cómic, fue que tenía unos fuertes pilares argumentales, que su primer guionista recuperó de la memoria literaria de los aficionados a la buena novela de aventuras y literatura de evasión, pues basó los caracteres de los personajes de la nueva colección a los que aparecían en las famosas y universales novelas del escritor Sax Rohmer, dedicadas a la gran amenaza amarilla llamada Fu-Manchú, el villano por excelencia de miles de páginas y cientos de horas de audición radiofónica (pues las historias de este genio del mal serían adaptadas por los seriales radiofónicos) y de visión cinematográfica (ya que las andanzas de este villano primordial siempre abocado al fracaso fueron adaptadas por los seriales cinematográficos de matinée[3] y por varios largometrajes).

Pero me estoy adelantando, pues el icónico Shang-Chi tendrá su capítulo correspondiente dentro de esta obra.

 

En estas páginas, descubrirás como, en un universo lleno de individuos con superpoderes, habilidades sobrenaturales, dioses, extraterrestres…, unos simples humanos pueden enfrentarles e incluso vencerles, simplemente con el uso de su cuerpo y el conocimiento de unas técnicas de combate que les convierten en peligrosos oponentes. Descubrirás, simplemente, a los artistas marciales del universo del cómic.

 

Comprobarás que a lo largo de la obra indicaré la mayoría de los precios de las distintas publicaciones, y lo hago por una doble razón. La primera para el lector pueda comprender el enorme esfuerzo que realizaban los aficionados por completar las distintas colecciones y no perderse ni un solo ejemplar, en un tiempo en el que la peseta[4] valía algo, sólo piensa, por ejemplo, que el primer sueldo que percibí, en octubre de 1973, fue de 2675 pesetas, teniendo en cuenta que dos años después un cómic de “Relatos Salvajes: Artes Marciales” costaba 50 pesetas… haz la conversión y comprenderás el enorme esfuerzo al que me estoy refiriendo, es como si estuviéramos pagando 30 € por 80 páginas de cómic. La segunda razón es por una razón práctica, por si estuvieras interesado en adquirir alguna de estas publicaciones para que sepas lo que te va a costar, a no ser que sea una obra descatalogada hace mucho tiempo, por lo que, al adquirirla a través de empresas especializadas en coleccionismo de cómic, el coste será sin duda muy superior.

Cuando describa cada obra indicaré no solo su título, formato de la edición, autores, comentarios, etcétera, sino que también señalaré, además del precio, el número de páginas, si fue impreso en blanco y negro o color y otros datos de interés. Con una particularidad que deberás recordar, si la obra fue impresa en blanco y negro las cubiertas, esto es, portada y contraportada, se realizaron en color, mientras que las obras impresas en color llevarán, tanto interior como cubiertas, una amplia variedad cromática, cosa lógica en toda edición habitual actual.

 

Una vez aclarado esto comenzaré con la exposición de la obra propiamente dicha, en la cual reflejaré, de una forma más o menos ordenada, tal y como fueron distribuidas en el mercado español, los distintos títulos y sus protagonistas. También es el momento de precisar que, lógicamente, no indicaré todas las obras en las que aparezcan héroes marciales, pues sino me eternizaría, pero si mencionaré casi todas ellas, las que creo más importantes o, al menos, más interesantes, dentro de la historia del cómic español.

Además de seguir un orden más o menos cronológico en la exposición de los hechos, permíteme, amable lector, que me extienda con algunos personajes más que con otros; seguramente la razón no sea porque sean más importantes que otros, sino, simplemente, por una razón subjetiva… me gustan más que otros, lo siento, los humanos tenemos nuestras preferencias.

He de comentar además que, aunque en oriente siempre ha habido literatura de artes marciales, por ejemplo las novelas Wuxia[5] chinas, con la llegada del siglo XX, empezaron a aparecer historietas gráficas marciales, que en Japón se denominan como Manga, en Corea como Manhwa, y en China y Taiwan como Manhua, pero que no llegaron a nuestro país hasta finales de dicho siglo, por lo que, aunque tendrán su capítulo correspondiente, no será tan profundo como pudieran ser los dedicados a los héroes americanos o patrios, pues, exceptuando en un sector de aficionados, no han calado en demasía, pero en aras de ser justo y completista serán mencionados en su momento.

 

Seguidamente desarrollaré el contenido de la obra, teniendo en cuenta que lo indicado en letra cursiva y entrecomillado se trata del título de un capítulo de este estudio.

Tras una corta introducción, en la que indico las bases conceptuales en las que se basa toda la obra, comienzo con el capítulo de “La prehistoria de los cómics marciales en España”, indicando aquellas obras de los años Sesenta en las que puede verse un intento de acercamiento a estos cómics pero que aún no pueden considerarse como tales. Continuando con “Los comienzos en España”, indicando las obras que ya pueden considerarse como cómics de artes marciales, en toda la extensión del término y siguiendo con “Otras publicaciones del comienzo”, con las que completo las indicadas en el capítulo anterior, que se publicaron en los años Setenta y Ochenta. Tras lo cual indico donde comenzó todo (“Los orígenes del comienzo”), esto es, los antecedentes del fenómeno de los cómics marciales. Y, antes de comenzar a exponer y analizar los personajes más importantes de estos cómics, indicaré las publicaciones aparecidas “Tras el comienzo”, ya en los años Noventa.

Entre los personajes más importantes analizados, a los cuales se les dedica un capítulo monográfico, están: “Shang-Chi, el Hijo de Fu-Manchú”. “Puño de Hierro, El Arma Viviente”, “Los Hijos del Tigre y el Tigre Blanco”, y “Elektra, la asesina con buen corazón”. En los diferentes capítulos indicaré no solo la historia del personaje, cuáles fueron sus orígenes conceptuales y gráficos, y personajes afines, sino que también indicaré las distintas colecciones, recopilatorios y demás obras en las que se pueden seguir sus aventuras, además señalaré si han tenido algún tipo de adaptación fuera del ámbito de los cómics, esto es, en televisión o cine.

Seguidamente analizaré los “Personajes marciales menores de Marvel”, entre ellos: “Las Hijas del Dragón”, “Nth Man: The Ultimate Ninja” y ”La Fuerza del Dragón”, continuando con los “Personajes marciales de la DC Comics”, entre ellos: “I-Ching”, “Karate Kid”, “Ronin”, “Richard Dragon”…

Tras analizar todo esto comenzaré con el cómic de artes marciales creado en España, comenzando por la colección: “Kung-fu”, “El cómic patrio que llegó del extranjero”, continuando por: “Otros cómics marciales españoles” y finalizando con “La obra maestra del cómic marcial español”, estudiando sus contenidos y personajes.

Tras ello, indicaré las “Adaptaciones en cómic de videojuegos marciales”, para continuar con “El manga y el manhua que llegaron de oriente”, analizando los más importantes títulos y colecciones.

Después de dedicar un capítulo monográfico a un personaje tan importante como “Usagi, Yojimbo”, terminaré esta obra con las “Últimas novedades” publicadas recientemente y con unas últimas conclusiones en forma de “Epílogo”.

 

A lo largo de la obra, amable lector, verás que incluyo una gran cantidad de notas a pie de página, en las que incluyo información adicional de gran interés que amplía y facilita la comprensión del texto principal, pero que no está incluida en éste pues interrumpiría su desarrollo fluido, y por ello lo consigno en la parte inferior de la página.

 

No quiero terminar este prefacio sin expresar mi agradecimiento a aquel que haya adquirido una obra que ha sido redactada con esfuerzo y amor por los cómics de artes marciales, en la cual he invertido centenares de horas tanto en investigación como en redacción y corrección. Nuevamente, muchas gracias, espero que te guste, amable lector, y te anime a disfrutar de estos cómics.

 

F. Javier Hernández.

(Madrid, 2020).

 

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[1].-   Ediciones Vértice fue una editorial española ubicada en Barcelona que publicó mayoritariamente material de las compañías británica: International Publishing Company (IPC) y norteamericana: Marvel Comics, entre 1964 y 1981. Se hizo tristemente célebre por no respetar el formato original de las publicaciones, remontando y reescribiendo las historias al optar por un formato distinto al original, pues se publicaba en formato de tomo encolado con dimensiones muy inferiores a los originales (20 centímetros de alto por 15 de ancho), con portada en color e interior en blanco y negro y entre 68 y 128 páginas (Vértice no fue la única editorial que hacía esto en España, pues lo hacían otras muchas, por ejemplo: la Editorial Dólar con las historias de “El Príncipe Valiente”, de Harold Foster, entre 1959 y 1963). Este formato se abandonó por parte de Vértice en 1974, optando por la edición en cuadernillos grapados y revistas con lomo encolado con dimensiones aproximadas de 28 por 19 centímetros. Cuando optó por este formato creó tres subdivisiones para poder catalogar mejor su material; naciendo la línea editorial Mundi Comics en 1973, en la que incluyó colecciones de Marvel y DC Comics, además de alguna serie francesa y británica, la línea Comic-Art en 1975, en la que se incluyó material estadounidense que quedaba fuera de Mundi Comics, y la línea Escalofrío en 1980, con un solo título: “La Tumba de Drácula”.

[2].-   Planeta DeAgostini es una editorial italo-española con sede en Barcelona, fundada en 1985, que forma parte del Grupo Editorial Planeta y del Gruppo de Agostini, que opera en varios países, publicando un extenso catálogo de todo tipo de publicaciones.

[3] .-   Matiné o matinée, es el nombre que recibe la función de cine realizada por la mañana. Este horario general y tradicionalmente se ha reservado a las películas del género de “cine familiar”, esto es, aquellas que puede compartir toda la familia, un espectáculo que pueden disfrutar tanto los más jóvenes como los más mayores, por ello se suele reservar para los fines de semana.

     El serial cinematográfico es el antecedente fílmico de las series de televisión actuales. Solían constar de doce a quince episodios por aventura, cada uno de ellos de entre quince a veinte minutos de duración que terminaban con una secuencia de máximo peligro para el protagonista, para que el espectador esperara con impaciencia la nueva entrega. A este final abrupto se le empezó a denominar “clifthanger”, palabra inglesa que significa “precipicio”, pues en muchas ocasiones el protagonista quedaba suspendido de uno de ellos al terminar el episodio; este término se continúa usando en televisión, sobre todo cuando termina la temporada de una serie, para que el espectador quede en ascuas y deseando ver el desarrollo de la aventura en el comienzo del primer episodio de la siguiente temporada.

[4].-   La peseta fue la unidad monetaria española antes de la llegada del euro, la actual moneda de la Unión Europea.

[5].-   Las novelas Wuxia (pronunciadas como: Wu Chia) narran las aventuras de los caballeros paladines, espadachines avezados en artes marciales que, siguiendo la tradición literaria china, mezclan con poderes místicos sobrenaturales. Este popular género literario se remonta a más de dos mil años y ha sido trasladado al cine chino desde sus comienzos, llegando desde allí al resto del mundo en el último tercio del siglo pasado; obras como “Tigre y Dragón” (“Crouching Tiger, Hidden Dragon”, del año 2000), “Hero” (del año 2003) o “La Casa de las Dagas Voladoras” (“House of Flying Daggers”, del año 2004) pertenecen a este subgénero cinematográfico, las cuales han tenido un exito internacional ampliamente conocido.

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