En su prefacio podemos leer, como presentación al libro:
Hace muchos, muchos años, en un quiosco muy cercano, había un expositor de cómics (historietas o tebeos, como les llamábamos en aquella época y en aquel universo del recuerdo) en el que a partir de cierto día una colección brilló con luz propia, una colección que llenó las expectativas de miles y miles de aficionados a diversos aspectos del Arte: literatura, grafismo, artes marciales..., el protagonista de la colección era: Shang-Chi, el hijo de Fu-Manchú.
Esta colección llegó a nuestras tierras gracias al buen hacer de Ediciones Vértice[1], que ya nos había descubierto las excelencias de los cómics Marvel, que tan buenas horas nos llenaron y aún nos llenan, gracias ahora al excelente trabajo editorial de Planeta DeAgostini[2]. La citada y llorada Editorial Vértice incluyó las andanzas de Shang-Chi, Maestro de Kung-fu, dentro de una colección de cómics en cuyas páginas también aparecían diversas historias de otros héroes del cómic marcial, de los cuales hablaré en la presente obra. La colección de cómic, en blanco y negro y portada a color, se llamaba: "ARTES MARCIALES", y pertenecía a una línea editorial en la que se incluían colecciones que estaban fuera de las series normales de superhéroes, que se llamaba: "RELATOS SALVAJES". Pero ¿dónde empezó todo?

