En su prefacio podemos leer, como presentación al libro:
Por desgracia, en general, y a pesar de su gran
importancia, existe un enorme desconocimiento de la cultura oriental por parte
del mundo occidental, no solo de estos estudiantes de artes marciales y
deportes de combate a los que me he referido anteriormente, sino también por
gran parte de la colectividad occidental. Esto hay que atribuirlo a la
arrogancia de la cultura occidental que menosprecia todo aquello que no sean
sus logros, olvidando (o borrando interesadamente de sus mentes) que en
realidad los exitosos resultados obtenidos y sus descubrimientos e inventos no
habrían sido posibles sin la ayuda de otras civilizaciones y culturas
precedentes en el tiempo, en las cuales basaron los fundamentos de sus
conocimientos. Como siempre indico: es lamentable que la población occidental
carezca de una instrucción que le aportaría otra perspectiva del mundo y, por
tanto, sabiduría, al conocer, entender y asimilar otra concepción metafísica de
la vida, y otra forma de percibir y desarrollar los valores morales que
deberían regir en nuestra ética diaria, regulando nuestro comportamiento con la
naturaleza y con nuestros congéneres.
En el caso de los practicantes de artes marciales, el desconocimiento de los principios y fundamentos en los que se asienta la cultura que originó el arte marcial que aprenden y entrenan con tanto empeño e ilusión, es deplorable, pero no hay que perturbarse, pues esto puede enmendarse sin demasiado esfuerzo, ya que existen numerosas publicaciones de las cuales extraer los conocimientos de los que carecen. Si bien puede parecer un tremendo esfuerzo el leer y asimilar todas estas obras, el enriquecimiento intelectual que puede aportar es tremendo, el cual, al dotar de nuevas perspectivas que no se sabía que existieran y de nuevos conocimientos, harán evolucionar mentalmente al lector, convirtiéndole en una persona culta, algo que no abunda en la sociedad actual.

